Casilda Finat: «Hay que vivir la fe sin miedo»

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Esposa, madre, empresaria, influencer… y ahora sobre todo, de Dios primero. Hace diez años, Casilda, comenzó su aventura empresarial. Su afición por diseñar y hacer «joyitas» (como ella las llama amorosamente) que vendía yendo de acá para allá, en su casa o donde surgía una oportunidad, acabó en una tienda, y luego otra, y luego otra…

Dejó su empleo en el área de Recursos Humanos y se volcó de lleno en el negocio que había emprendido.

Su vida ya estaba completa y se supone que era fantástica, con un marido estupendo, unos hijos preciosos, éxito, dinero y popularidad. Pero, con todo, Casilda Finat sentía un hueco en su interior. En el fondo no entendía el sentido de su vida, el «para qué todo aquello».

Hace apenas cuatro años, aquel vacío que no tenía explicación ni aparente solución se llenó de algo tan potente como determinante: el Amor de Dios. No ocurrió de una forma impactante. Aunque llama mucho más la atención y facilita los titulares, la mayoría de las veces Dios entra de puntillas, sin grandes estridencias, en la vida de sus ovejitas perdidas.

Testimonio a través de Mater Mundi